¿Sientes los ojos irritados, arenilla al despertar o notas los párpados enrojecidos e inflamados? Si vives en Vícar o en Almería, sabrás que factores ambientales como el viento, la sequedad del clima o el uso prolongado de pantallas y aire acondicionado pasan factura a nuestra salud ocular.
A menudo, detrás de estas molestias se esconde la blefaritis, una patología crónica muy común que afecta al borde de los párpados. En Óptica Ruiz, bajo la dirección técnica de nuestro óptico-optometrista Sergio Sánchez Soto (Col. 17383), te explicamos qué es y cómo combatirla con un protocolo basado en la evidencia científica actual.
La blefaritis es la inflamación crónica de los márgenes palpebrales, justo donde nacen las pestañas. En la mayoría de los casos está relacionada con una disfunción de las glándulas de Meibomio (las encargadas de producir la capa grasa de la lágrima para evitar que se evapore rápidamente) o con una proliferación bacteriana y descamación sebácea.
Al fallar estas glándulas, la lágrima se evapora antes de tiempo, generando un círculo vicioso de ojo seco, rojez, picor, escozor y, en ocasiones, visión borrosa transitoria.
El manejo de la blefaritis requiere constancia. La evidencia clínica demuestra que una correcta rutina diaria de higiene y calor puede mantener la patología totalmente controlada y sin síntomas. Sigue este protocolo diario:
¿Qué hacer? Aplica una máscara de calor sobre los ojos cerrados durante 20 minutos.
Evidencia científica: El calor aporta la temperatura exacta (alrededor de 40ºC-45ºC) necesaria para fundir la grasa estancada y solidificada en el interior de las glándulas de Meibomio, facilitando su salida natural.
¿Qué hacer? Inmediatamente después del calor, realiza un suave masaje en los párpados.
En el párpado superior: haz movimientos de arriba hacia abajo (hacia el borde libre).
En el párpado inferior: haz movimientos de abajo hacia arriba.
Evidencia científica: Este movimiento actúa como un «ordeño» mecánico que ayuda a expulsar la secreción lipídica retenida que ya se ha derretido con el calor.
¿Qué hacer? Utiliza toallitas específicas para la higiene palpebral o un jabón dermoprotector especial (Blefacalm) para párpados aplicado con una gasa limpia o la yema del dedo limpia. Después limpia suavemente el borde del párpado para arrastrar costras, restos de grasa y bacterias. Enjuaga con agua tibia si el producto lo requiere.
Evidencia científica: Reduce la carga bacteriana (como el Staphylococcus) y elimina los detritos celulares que perpetúan la inflamación y la irritación ocular.
Como la blefaritis altera directamente la calidad de la película lagrimal, el uso de lágrimas artificiales sin conservantes es el complemento perfecto.
¿Cuáles elegir? Se recomiendan fórmulas lipídicas (con emulsiones de aceite o fosfolípidos) si tu blefaritis está muy asociada a la disfunción de glándulas de Meibomio, ya que ayudan a reponer la capa externa de grasa de tu lágrima.
Frecuencia: Úsalas tantas veces como necesites a lo largo del día para mantener la superficie ocular hidratada y protegida de agresiones externas.
La blefaritis es una condición crónica que tiene épocas de brotes (como en primavera u otoño) y etapas de remisión. Si a pesar de seguir una buena rutina de higiene tus síntomas persisten, es fundamental realizar una valoración optométrica avanzada en nuestro gabinete optométrico.
En Óptica Ruiz analizamos de forma exhaustiva tu superficie ocular, los anexos oculares y el estado de tus párpados para ofrecerte pautas personalizadas y el seguimiento que necesitas.