Si al final del día sientes que tus ojos han corrido una maratón mientras tú estabas sentado en la silla, ¡bienvenido al club! No es que tus dispositivos te tengan manía, es que probablemente sufres de Síndrome Visual Informático (SVI).
Como tu óptico-optometrista de confianza en Vícar (Almería), hoy te explico qué le pasa a tu mirada y cómo sobrevivir a la «tiranía de los píxeles» sin perder la salud visual en el intento.
Imagínate que te piden mantener el brazo en alto durante 8 horas. Acabaría doliendo, ¿verdad? Pues a tus ojos les pasa algo parecido.
El Síndrome Visual Informático es el estrés que sufre nuestro sistema visual tras el uso prolongado de pantallas (móviles, tablets, ordenadores). No es una enfermedad grave, pero sí una señal de que tus ojos están agotados por culpa del enfoque constante de cerca y la exposición a la luz azul.
Si marcas más de tres en esta lista, oficialmente necesitas un descanso:
Visión borrosa (ese momento en el que parpadeas fuerte para ver si el Excel se aclara).
Ojos secos y rojos (sensación de tener «arenilla» o haber llorado viendo una peli de tarde).
Dolor de cabeza frontal o pesadez en las sienes.
Sensibilidad a la luz y fatiga ocular.
Dolor de cuello y hombros (porque acabamos pegados a la pantalla como si quisiéramos entrar en ella).
No hace falta que tires el ordenador por la ventana. Aplica esta receta de higiene visual y notarás el cambio:
La Regla Sagrada: 20-20-20 🕒 Cada 20 minutos de pantalla, levanta la vista y mira a unos 6 metros (20 pies) durante 20 segundos. ¡Es como un estiramiento para tus músculos oculares!
El «efecto estatua»: ¡Parpadea! 💧 Cuando miramos una pantalla, parpadeamos un 60% menos. Esto nos deja el ojo más seco que un desierto. Hazlo consciente: ¡parpadea, parpadea y parpadea!
Iluminación de cine… pero sin palomitas 💡 Evita trabajar a oscuras con la pantalla a tope de brillo. Intenta que la luz ambiental sea equilibrada y evita los reflejos directos que te obliguen a forzar la postura.
Distancia de seguridad 📏 Tu pantalla debe estar a la distancia de tu brazo estirado y ligeramente por debajo de la altura de tus ojos. Tu cuello te lo agradecerá.
Imagina que vas en una bicicleta convencional y llegas a una cuesta: tienes que pedalear con mucha fuerza para subir. Una lente con refuerzo es como una bicicleta eléctrica: tú sigues pedaleando, pero la lente te da un «empujoncito» en las subidas.
La parte superior: Tiene tu graduación habitual para ver nítido de lejos.
La parte inferior: Incluye un ligero refuerzo de potencia diseñado específicamente para relajar la vista cuando miras el móvil, una tablet o un libro.
Reducen la fatiga ocular: Tu ojo no tiene que esforzarse tanto para enfocar de cerca.
Mayor confort digital: Ideales si trabajas con pantallas más de 4 horas al día.
Visión relajada: Evitan esa sensación de pesadez, picor o visión borrosa al final de la jornada.
Si eres estudiante, trabajas en oficina o eres un apasionado de la tecnología, estas lentes son tu mejor aliado para mantener una salud visual de hierro en un mundo digital.
A veces, el Síndrome Visual Informático aparece porque tienes una pequeña graduación residual (astigmatismo, presbicia o hipermetropía) que no está corregida. Tus ojos hacen un «sobreesfuerzo» extra que se traduce en fatiga.
Si quieres decir adiós al cansancio, ven a vernos a Óptica Ruiz para un examen visual completo. Podemos recomendarte lentes con filtro de luz azul , lentes con refuerzo positivo en cerca o tratamientos específicos para que trabajar con pantallas sea, por fin, una experiencia cómoda.